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 Historia  
La Virgen Lidwina de Schiedam (1380-1433)

Reconstrucción de la cara de Lidwina de Schieddam basada en las conclusiones obtenidas tras el análisis de los huesos en 1957.El primer escrito que hace referencia a Lidwina van Schiedam es un documento oficial, de fecha 4 de agosto de 1421, en el que Jan van Beieren, conde de Holanda, hace referencia a una carta de las autoridades locales de Schiedam acerca de la enfermedad de Lidwina, reconociendo además que él mismo había visto a la jóven. Más detalles de la enfermedad de Lidwina proceden de su biógrafo, el sacerdote franciscano Johannes Brugman (1400-1473), que obtuvo la información de familiares, de su sacerdote y confesor, de clérigos locales y de otras "fiables personas" (sic). Quince años después de la muerte de Lidwina, otro biógrafo, Thomas à Kempis, escribió 'Vita Alme Virginis Lidwine', basado en las informaciones publicadas por Brugman.

A la edad de 15 años, Lidwina tuvo una caída y se fracturó su brazo derecho. La herida se infectó y desarrolló fiebre con absceso. Presentó además dificultad en la marcha y dolores lancinantes en su dentadura (neuralgia del trigémino). Se atribuyó su sufrimiento a un mandato de Dios, por lo que realizaría actividades religiosas para recuperarse. Mejoró parcialmente para experimentar nuevamente dificultad en la deambulación, paresia del miembro superior, disminución de la visión y paresia facial. A los 19 años, sufrió parálisis en las dos piernas y alteraciones en su visión. Sus déficits fueron progresando hasta que la marcha fue imposible, apareciendo una hipoestesia marcada y úlceras de apoyo. Tenía algunos períodos de mejoría que fueron interpretados como visiones de Dios y ángeles, así como atribuidos a poderes sobrenaturales. No obstante, continuó empeorando y desarrolló déficits más pronunciados, incluyendo paraparesia, disfagia, dolor y ceguera. Murió a los 53 años. Estudios realizados en su esqueleto en 1947 evidenciaron modificaciones consistentes con paraplejia de miembros inferiores y plejia de miembro superior derecho.

Los síntomas de St. Lidwina concordarían con los de la EM, tanto en la edad de comienzo como en la duración y evolución de la enfermedad. La unión de estos factores hace factible un diagnóstico póstumo de la enfermedad, remontando la EM al siglo XIV. No obstante, las evidencias sugieren elementos de marcada religiosidad, misticismo, comportamiento histriónico, e incluso auto-mutilación, por lo que a pesar de la posibilidad de que existiera también alguna enfermedad neurológica subyacente, el diagnóstico no es del todo concluyente.