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¿Cual es la evolución de la Esclerosis Múltiple?Es una enfermedad que afecta principalmente mujeres adultas menores de 40 años. En naciones europeas, Australia y América del Norte, una de cada 1000 personas la sufren. En países tropicales la frecuencia es mucho menor. De cada diez sujetos afectados, en ocho sigue un curso de exacerbaciones y remisiones con síntomas variables de acuerdo con los nervios afectados. Una a dos de cada diez personas experimentan un deterioro neurológico constante, constituyendo las formas progresivas de la enfermedad. El patrón de recaídas y remisiones está caracterizado por ataques agudos de desmielinización, que duran horas o días, en los cuales los síntomas son máximos (exacerbación). En las semanas y meses siguientes, ocurre una mejoría parcial o incluso total de las manifestaciones. En cada persona, la frecuencia de los ataques es diferente. Algunas sufren varias recaídas al año, mientras que en otros individuos pasan varios años entre una crisis y otra. Las personas que sufren esclerosis múltiple deberían hacer todos los esfuerzos posibles para conservar un buen estado de salud general. Puede resultar muy útil seguir una dieta sana, estableciendo prioridades para conservar energía y seguir un sistema regular de apoyo emocional. Factores Dietéticos
Un paciente que sufra esclerosis múltiple debe asegurarse de seguir una dieta rica en fibra, especialmente de cereales integrales, fruta fresca y verduras. No se ha podido demostrar que las dietas especiales, como las que están libres de gluten o de levadura, tengan un efecto directo en los síntomas o en el desarrollo de la EM. De manera parecida, hasta el momento, tampoco se ha probado que las dietas bajas en calorías que se han recomendado, tengan demasiado efecto en la EM, pero en cualquier caso, generalmente son dietas sanas. Ejercicios y la Terapia Física y Ocupacional
Un paciente que se mantenga activo con esclerosis múltiple tiene menos posibilidades de desarrollar complicaciones, tales como disfunción de la vejiga o de los intestinos, osteoporosis, contracciones musculares sostenidas, úlceras en la piel o alteraciones de la coagulación. Hacer ejercicio es un componente importante en el control de la enfermedad, pero tiene que estar planificado con precaución. Los síntomas de la EM pueden empeorar temporalmente durante la actividad física, por lo que los programas de ejercicios tienen que estar diseñados con el fin de estimular el movimiento de los músculos, pero al mismo tiempo, se tiene que evitar sobrecargarlos o sobrecalentarlos, ya que eso podría bloquear los conductos nerviosos. Algunos ejercicios específicos pueden fortalecer e incrementar la resistencia de los músculos que controlan las funciones respiratorias, a pesar de que todavía se tiene que determinar si eso reduce las complicaciones musculares a largo plazo. Los ejercicios de estiramiento y de movimiento gradual son básicos para muchos pacientes con EM ya que pueden aliviar ligeramente la espasticidad muscular. Los ejercicios de natación son especialmente útiles; el agua sostiene el cuerpo y el agua fría disipa el calor. Gradualmente, los pacientes pueden empezar a realizar programas de ejercicios más complejos. Es importante consultar a un profesional de la salud para que determine cuál es la actividad física más apropiada. Marcha nórdicaEl Nordic walking o marcha nórdica consiste básicamente en caminar ayudándose de unos bastones específicos. Se calcula que se utilizan el 90% de los músculos del cuerpo, frente al 60% que se utilizarían corriendo y que se consumen un 40% más de calorías que andando normalmente. Todo ello comporta un aumento de la actividad cardiovascular y de oxigenación. Con la marcha nórdica todo el cuerpo está en movimiento, por lo que se activa todo el sistema circulatorio repercutiendo positivamente en los músculos y estructura ósea así como favoreciendo que todas las articulaciones también se activen sin sufrir impactos o tensiones que puedan dañarlas. Mejora la movilidad, la coordinación y el equilibrio, al tiempo que ayuda a combatir la fatiga, disminuyendo el esfuerzo físico en las piernas. Leer más... Métodos Refrescantes
El calentamiento excesivo del cuerpo provoca que los nervios desmielenizados funcionen menos eficazmente de lo habitual, pero este efecto se soluciona en unas pocas horas, cuando se recupera la temperatura normal del cuerpo. Los pacientes deberían utilizar aire condicionado en verano y en invierno deberían mantener la casa ligeramente más fría y evitar nadar en piscinas de agua caliente. Durante las actividades diarias, se puede utilizar un casco portátil, que contiene agua fresca para refrescar la cabeza y el cuello, lo que hace descender la temperatura corporal y reduce los síntomas de la EM. Sus efectos pueden variar según la estación del año y según la persona. Algunos afectados de la EM también pueden notar que sus síntomas empeoran cuando están resfriados o cuando tienen la gripe, pero se cree que esto es el resultado del incremento de la actividad del sistema inmune y no de la fiebre. Aunque las infecciones como la gripe pueden agravar la EM, también se ha constatado que existe el riesgo de empeorar con las vacunaciones y en consecuencia, solo deberían vacunarse aquellas personas con riesgo elevado de padecer esta infección. Reducción del Estrés y Ayuda Emocional
Técnicas para reducir el estrés. El estrés puede hacer que los síntomas empeoren, e incluso puede estar relacionado con el empeoramiento de la enfermedad. Es importante reducir el estrés para mantener un buen estado de salud general. Los ejercicios de relajación o meditación pueden ser beneficiosos. |


Pronóstico

