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Los potenciales evocados

Cuando hay desmielinización, es posible que la conducción de mensajes por los nervios se haga más lenta. Los potenciales evocados miden el tiempo que le lleva al cerebro recibir e interpretar mensajes. Esto se hace colocando en la cabeza electrodos pequeños que monitorizan las ondas cerebrales en respuesta a estímulos visuales y auditivos. Normalmente, la reacción del cerebro es casi instantánea pero, si hay desmielinización en el sistema nervioso central, puede haber una demora. Esta prueba no es invasora ni dolorosa y no requiere hospitalización.

Son las técnicas que registran las respuestas cerebrales provocadas por estímulos sensitivos (visuales, auditivos o táctiles eléctricos). Se denominan según el estímulo que produce la respuesta como Potenciales evocados visuales (PEV), Potenciales evocados auditivos (PEA) o Potenciales evocados somatosensoriales (PESS). Para registrar estas ondas hay que dar varios cientos de estímulos, y promediar la respuesta recibida, ya que su amplitud es muy baja.

El estímulo visual (mirar un cuadrado o recibir un flash) va a producir una onda típica en el área cerebral occipital que recibe la información visual. Los estímulos auditivos (tonos por un auricular) producen ondas que se registran con electrodos desde lejos del troncoencéfalo (cuero cabelludo, oreja, área de la mastoides). Los potenciales somatosensoriales son las respuestas inducidas por estímulos eléctricos próximos a los nervios que se exploran, en pies y manos; las respuestas se pueden registrar tanto a nivel del cuero cabelludo como en otras áreas intermedias (hombro, cuello, columna) ayudando así a examinar toda la vía sensitiva, y las distintas porciones. Además existen potenciales cognitivos que miden la respuesta a fenómenos de atención (conocidos como P300). Cuando nos referimos a los potenciales visuales, auditivos y somatosensoriales en conjunto, les denominamos potenciales evocados multimodales.

Son utilizados para valorar la integridad de las vías sensitivas, ya que si el estimulo visual, auditivo, o la sensación eléctrica dada en pies y manos no produce la onda esperable, en le tiempo y lugar adecuados, quiere decir que hay alguna interrupción de esa vía nerviosa, y por lo tanto, ese dato hará pensar en un tipo preciso de enfermedad. 

Modalidades en función de las respuestas evocadas

La reacción del cuerpo frente a un estímulo externo permite confirmar los retrasos o las interrupciones de la transmisión de la información en el sistema nervioso. En la EM, tales interrupciones son atribuibles al daño de la vaina de mielina, que proporciona aislamiento a las fibras nerviosas.  La imagen representa una prueba de respuesta evocada típica, en este caso utilizando el estímulo de una bobina y un campo magnético alrededor de la cabeza. 

 

 

Visuales


Los potenciales evocados auditivos (PEA) permiten medir la conducción de los impulsos a través de las vías nerviosas ópticas. Los electrodos recogen cada respuesta cerebral a un estímulo óptico. Los resultados de varias repeticiones son después sumados o promediados por el ordenador. En el ojo sano, la respuesta al estímulo aparece después de 100 a 120 milisegundos. Un retraso característico de esa respuesta puede indicar la presencia de EM.

Auditivos

Las respuestas evocadas acústicas o auditivas (PEA)  contribuyen a detectar los trastornos de la vía sensorial  del nervio auditivo o acústico, así como los trastornos del cerebelo o y las vías centrípetas. Se presenta un estímulo de clic en cada oído mediante un auricular y se mide el potencial eléctrico sobre el área occipital correspondiente. Este método de investigación tiene especial importancia si la clínica no ha identificado previamente anomalías de la función cerebral.

Somatosensoriales

Las respuestas evocadas somatosensoriales (PESS) miden la sensibilidad al tacto (sensibilidad táctil) en partes específicas del cuerpo, usualmente en las manos y los pies, así como la conducción de los impulsos hasta el encéfalo.

El estímulo se aplica con impulsos eléctricos ligeros, aplicados en el maléolo del tobillo por encima del curso del  tibial (PESS tibial), o en el lado interno de la muñeca, por encima del nervio mediano o del cubital. La medición es relacionada con el área correspondiente del encéfalo. A veces también resulta necesario medir las respuestas durante la conducción de impulsos, sobre la médula espinal, lo que a veces se conoce como PESS fraccionadas. La anomalía más frecuente de los PESS en la EM es el retraso o la abolición de las respuestas corticales a la estimulación del nervio tibial en primer lugar y en segundo lugar a la estimulación del nervio mediano. Puede observarse asimismo un aumento del intervalo entre la actividad de las neuronas bulbotalámicas del lemnisco medial y la respuesta postsináptica del área somatosensitiva primaria. En algunos casos poco frecuentes no se recogen más respuestas que las periféricas. La abolición o retraso de estas respuestas deben hacer reconsiderar el diagnóstico de EM. 

Campos magnéticos

Los Potenciales evocados magnéticos (PEM) difieren de las anteriores formas de respuestas evocadas, ya que el estímulo se aplica directamente en las células nerviosas.

Se emplean electrodos superficiales para evaluar las respuestas musculares en los músculos del brazo o de la pierna, dependiendo de las funciones de las extremidades reguladas por el área cerebral bajo estimulación. Se mide el intervalo entre la estimulación de las células encefálicas y la respuesta del músculo. Los estímulos se pueden aplicar también sobre las vértebras del cuello o sobre las  lumbares, para diferenciar entre conducción en el encéfalo y en la médula espinal. 

Las neuronas de la corteza motora pueden ser despolarizadas y descargadas mediante estimulación eléctrica, pero este método resulta doloroso y se emplea únicamente en monitorizaciones intraoperatorias. Para la evaluación de las vías corticoespinales habitualmente se emplean estímulos generados por un campo magnético focal de 1 a 2 teslas y de duración de 100 microsegundos. Este campo magnético genera una corriente eléctrica inducida en la corteza que es capaz de despolarizar a las neuronas adyacentes. El lugar de acción del estimulador es algo difícil de controlar pero en general pueden estimularse regiones corticales suficientemente específicas. Se detecta la respuesta en los músculos apropiados a la zona de estimulación transcraneal, en los miembros superiores generalmente el abductor del quinto dedo el abductor corto del pulgar y en los miembros inferiores, el músculo tibial anterior o el pédio. Se puede calcular el tiempo de conducción global de las vías motoras, que será la latencia del comienzo de la respuesta muscular a la estimulación cortical. Aún más informativo es el tiempo de conducción central que se calcula restando al tiempo de conducción global, el tiempo de conducción periférico. El tiempo de conducción periférico puede medirse con la estimulación magnética en la zona adecuada de columna (cervical o lumbosacra), o mediante cálculos a partir de la onda F evocada por la estimulación eléctrica del nervio periférico correspondiente. La onda F es la respuesta muscular producida por la excitación axonal antidrómica de las motoneuronas espinales. 

En la EM aparece con frecuencia una prolongación del tiempo de conducción motora central. También es frecuente encontrar una ausencia total de respuesta a la estimulación cortical.

Los PEM se están utilizando también como método para evaluar la relación de una posible lesión subclínica de las vías corticoespinales con la fatiga que aparece frecuentemente como síntoma en los pacientes con EM.

Para obtener las respuestas evocadas es preciso estimular adecuadamente la vía a explorar, y colocar los electrodos que van a recibir las respuestas. El paciente no requiere preparación. Los electrodos se colocan en cuero cabelludo y en los pabellones auditivos, pegándose con pasta conductora y colodion. Hay que limpiar el área de registro para evitar interferencias y resistencias elevadas, como en el caso del EEG.

El estímulo visual es mirar un cuadro en una pantalla. Si el paciente no colabora, o es muy pequeño de edad, se puede medir la respuesta un estímulo luminoso con flash. El estímulo auditivo son sonidos a través de auriculares. Para los PESS los estímulos son eléctricos, y se aplican en pies y manos.

Para obtener un potencial hay que promediar varios centenares de estímulos, por lo que las pruebas son largas. Habitualmente suelen durar, si el registro se realiza sin contratiempos, media hora (para los auditivos y los visuales) o una hora (para los PESS desde las cuatro extremidades).

Los potenciales cognitivos requieren la colocación de todos los electrodos de EEG, generalmente con un casco. Después se realiza la maniobra que implica atención, que suele ser distinguir entre dos tipos de sonidos, contando o indicando de otro modo la presencia de uno de ellos. Hay que promediar también varios cientos de estímulos, por lo que es una prueba larga, generalmente más de media hora.

Los potenciales evocados son técnicas diagnósticas de apoyo para encontrar lesiones en las vías sensitivas respectivas. Ayudan a detectar lesiones y a clasificarlas sugiriendo unas causas u otras. Además son métodos de control evolutivo de procesos ya conocidos. En ocasiones son signos de progresión o mejoría de una enfermedad que no da síntomas o problemas claros al paciente.

Son importantes en enfermedades como neuritis óptica, esclerosis múltiple, sorderas, traumatismos craneales, lesiones de médula espinal o tronco del encéfalo, neuropatías etc. Una alteración de los potenciales va a ayudar a su diagnóstico o a su exclusión. Como son ondas independientes de la actividad del paciente, son datos objetivos, concluyentes de lesión o de normalidad, lo que es muy importante para la correlación entre las quejas del enfermo y la lesión real. En ocasiones incluso, las alteraciones de las vías preceden a la presencia de síntomas, ayudando al diagnóstico precoz de enfermedades que pueden ser tratables y tratadas con urgencia.

Las precauciones y riesgos son las mismas de la electroencefalografía y electroneurografía. Aunque son técnicas seguras e inocuas hay que conocer la posibilidad de problemas con los electrodos, y las molestias de los estímulos. No requieren preparación ni son molestias. Son largas y pueden cansar al paciente. En ocasiones los estímulos eléctricos necesarios para los PESS pueden molestar, por la sensación de calambre o dolor.